31 de agosto de 2012
Corriendo.
Porque tengo miles de razones para darte por perdido. Porque intercambiar palabras contigo ya no es lo mismo. Tengo tanto que decirte y sin embargo lo callo todo. Seguir caminando sin regresar, inspirando oxígeno, el poco oxígeno que puedo inspirar cuando te pienso. No entiendo lo que quiero. Lo que quería era tu corazón pero yo ya no te entiendo. ¿Crees poder encontrarme? ¿En este laberinto tan oscuro y brumoso? Con la mirada perdida me imagino la tuya. No la que tienes ahora, si no la que solías tener. Me aferraré a esa ilusión, quizás vuelva algún día. Mientras tanto tengo que correr.
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