Soy una de esos adolescentes que suspiran cuando se dan cuenta de que se despertaron otra vez. Después de un rato, me siento en la cama recogiendo mis rodillas con mis brazos alrededor de ellas.
Ya amaneció y sigo mirando por la ventana. La débil luz del sol se filtra através de las finas cortinas y dejo que me acaricien un rato. Es increíble que aún me queden momentos tranquilos como estos a pesar de la tormenta de sucesos horribles que me ha tocado vivir.
Mi vida se trata exactamente de esas tormentas.
Pero justo ahora no tengo ni frío ni calor, no me siento ni cansada ni enérgica, no hay dolor... o ¿Acaso ya me acostumbré a él? ¿A que en cualquier momento puedo ser golpeada por el karma de la vida?
No me queda mucho que perder, las personas que amaba ya no entienden lo que pasa por mi cabeza. Nadie se preocupa por cómo me siento con todo esto.
Admito que estoy harta de todo, pero estoy decidida a mantenerme firme y fuerte... aunque tenga miles de razones por las cuales darme por vencida.

..... y todo eso es parte de crecer.
ResponderEliminarSer fuerte, sé fuerte y avanzarás.