27 de junio de 2011

Dibujos de color negro.

Ella arrastraba sus pies a cada paso que daba mientras caminaba, desganada y resignada a lo que le esperaba en otro tétrico día de escuela.

Todo el tiempo ella estaba reprimiendo un rencoroso llanto que escondía detrás de una sonrisa. Dicha

sonrisa era juzgada como una expresión ingenua e indefensa, muy característica de ella, según la gente que metía las narices en sus relaciones con el mundo.

¿Qué había hecho ella para merecer vivir de este modo? Se hacía la misma pregunta todos los días y las noches faltas de sueño que pasaba hecha un ovillo bajo sus frías sábanas, dibujando sólamente con el color negro cualquier cosa que vagara vulnerable por su mente en ésos instantes.
Sus dibujos expresaban exhaustivamente lo mismo a pesar de aparentar ser diferentes. Un ser dañando a otro ser, éste último siendo siempre el más ingenuo e indefenso.
Derramar lágrimas sólo la harían sentir cada vez más impotente y estaba harta de ello. No más niñita indefensa, no mas ingenuidad.

Sus pasos desganados por los pasillos de la escuela se intensificaron y se volvieron más firmes y seguros, ya no iba a dejar que nada ni nadie le dijera quien es. Entendió que sólo ella tiene el poder sobre sí misma, nadie más. Nada ni nadie podría detenerla, pues se convirtió en una persona mucho más fuerte. Siguió su curso con un sólo destino, un sólo objetivo: El final de los insultos, sometimientos, burlas, moretones y dibujos de color negro.

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