27 de junio de 2011

Renacer.

Huelo el verdor del húmedo césped.
Después de una tormenta nada es igual.
Si las nubes se van me sentiré sola,
Pues allí estuvieron, en un tiempo fatal.

El sol lentamente me empieza a calentar;
No permite a la iridescencia desvanecer.
Es un momento de olvidar y comenzar
Otro rutinario pero maravilloso renacer.

Talvez tenga que vivir así mañana.
Poner algunos pensamientos alrevés.
Talvez tenga que empezar otra vez
Y hacer de mi propia alma, la más cercana.

Gritar ya no me sirve de nada en absoluto.
Gritos desgarrados por su amarga ausencia.
Encontré el arreglo más duro y justo.
No volverá a secuestrarme su escencia.

La sombra de la historia que hoy entierro
nadie en la existencia la puede distinguir,
únicamente aquél humilde guerrero
que a mi entera confianza logre persuadir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario