4 de julio de 2011

Razones desconocidas.

Al mirarme al espejo, mi aspecto se nota un poco más viejo, un poco más frío.
Había un asiento vacío. El asiento vacío que me llevó a mi destino. Nos sentamos y pude sentir que había extraviado una parte de mí.
Y lo que sentía se perdió. Mis labios ya no besan como lo hacían antes. Mis ojos no lo reconocen ni lo mirarán igual, y mi corazón ya no late, ya no se acelera con su aroma.
Repentinamente los días cerca de ése sueño se volvieron rotos pedazos de ilusiones... por razones desconocidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario